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Paola Maurizio (2023). Economía de los aztecas. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/economia-de-los-aztecas/). Última edición: mayo 2023. Consultado el 20 de junio de 2024.
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Economía de los aztecas

Los aztecas tuvieron una economía centralizada, próspera y pujante.

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¿Cómo era al economía de los aztecas?

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Los aztecas constituyeron un imperio que controló gran parte del área central de Mesoamérica desde finales del siglo XIV hasta 1521 cuando, con la caída de Tenochtitlán, culminó la conquista española. En su período de esplendor, los aztecas tuvieron una economía centralizada, próspera y pujante.

El sostenimiento del imperio se basaba en el tributo, tanto de los habitantes de las ciudades aztecas como de los pueblos conquistados.

El Estado azteca, que era muy poderoso, conquistaba territorios para obligarlos a tributar, por lo tanto, la guerra tenía un objetivo económico.

La actividad económica más importante era el comercio y el Estado se ocupaba de facilitar la circulación de mercaderías mediante el mantenimiento de rutas, el control de los mercados y la seguridad de las caravanas de comerciantes.

También fueron relevantes la agricultura y la producción de manufacturas.

La estructura económica del imperio azteca se sustentaba en el tributo, comercio, la actividad agrícola y producción artesanal.

Tributo

El tributo, que era tanto interno como externo.

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  • El tributo interno era el que pagaba cada calpulli y era derivado al monarca a través de sus jefes.
  • El tributo externo era el que provenía de los pueblos sometidos a través de la guerra. Este constituía un ingreso muy importante y se efectuaba en productos agrícolas, manufacturados, minerales y de caza, entre otros.

La incorporación de regiones diversas al territorio bajo control del imperio les permitió, a los aztecas, obtener una gran variedad de productos.

Los tributos debían ser entregados en la capital, Tenochtitlán. Durante el período de apogeo del imperio, la entrega se realizaba cada tres meses, en las cuatro grandes fiestas religiosas anuales, lo que daba ocasión de hacer una exhibición del poderío azteca.

Entre los productos tributados se pueden mencionar: maíz, frijol, chía y amaranto, y también cacao, ají seco, miel de abejas, miel de maguey, sal, mantas de algodón, ropa confeccionada, pieles de animales salvajes; plumas, hule (látex), maderas de distinto tipo, esmaltes, oro y piedras preciosas.

Comercio

El comercio era la principal actividad económica. Se llevaba a cabo en los grandes mercados de las ciudades, el más importante de los cuales era el de Tlatelolco. Allí se compraban y vendían tanto los productos de consumo cotidiano, como las materias primas que los artesanos necesitaban para sus actividades. También se intercambiaban los productos de lujo provenientes de los excedentes de los tributos.

Mercado de Tlatelolco, Diego Rivera

Mercado de Tlatelolco, pintura mural de Diego Rivera ubicado en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Se comerciaba todo tipo de productos naturales y artesanales, desde maíz hasta papel, alimentos preparados, minerales, metales preciosos, sal, animales, objetos de cerámica, tanto utilitarios como ceremoniales; tejidos, hierbas medicinales, entre muchos otros.

Los mercados ocupaban grandes plazas y estaban divididos en sectores de acuerdo con el producto que se vendía y la región de donde provenía. Como moneda se usaban las semillas de cacao, unas mantas pequeñas, piezas de cobre o pequeñas piezas de oro.

Los comerciantes eran conocidos como pochtecas porque en general vivían en el barrio de Pochtlan.

Como el acarreo de la mercadería se realizaba a pie, el costo del transporte era muy alto por lo que la mayor parte de los productos que se vendían en los mercados provenían de regiones que no estaban a más de dos o tres días de camino, es decir, los propios productores-comerciantes locales las llevaban al mercado.

Los pochtecas, en cambio, comerciaban mercaderías de lujo o costosas destinadas a la élite como objetos de oro, piedras preciosas, textiles refinados y productos artesanales de plumaria.

Actividad agrícola

La actividad agrícola fue un aspecto importante de la economía azteca. Se realizaba en tierras que el jefe de cada calpulli entregaba a cada uno de sus integrantes. Si las tierras si no eran cultivadas por dos años o si el que tenía el usufructo moría sin descendencia, volvían al calpulli para ser entregadas a otra familia. De los productos obtenidos, una parte se destinaba al sostenimiento del jefe y del templo y así como al tributo.

La gran Tenochtitlán, mural de Diego Rivera en el que se observan algunas chinampas en los costados de la calzada que lleva al centro de la ciudad.

La gran Tenochtitlán, mural de Diego Rivera en el que se observan algunas chinampas en los costados de la calzada que lleva al centro de la ciudad.

Cuando se hizo necesario aumentar la superficie de tierras de cultivo por el aumento de la población, se construyeron huertas y jardines flotantes llamados chinampas. Estas eran especies de islas artificiales hechas de tierra y barro o lodo que se sujetaban al fondo del lago con troncos.

Los principales cultivos eran maíz, frijoles, calabazas, melón, chía, camotes o batatas, chile, tomate, maguey y tabaco entre otras plantas.

Como complemento de las actividades agrícolas, se cazaban aves silvestres como pavos, patos, gansos y perdices y otros animales. También pescaban y obtenían otros productos del lago. Además, se recolectaba la cochinilla de los nopales para obtener una tintura roja muy valorada.

Producción artesanal

La producción artesanal. En la capital del Imperio y en las ciudades más importantes se producían bienes de lujo destinados al consumo de la élite y al uso religioso.

Los artesanos se agrupaban en barrios y estaban altamente especializados. Se realizaban productos textiles de distintos materiales, incluidos el tejido con plumas; de orfebrería y metalurgia, con el trabajo de cobre y oro con piedras preciosas.

Otras actividades eran la alfarería; el trabajo de la piedra o lapidaria para la producción de cuchillos, hachas, navajas y otras herramientas y armas de obsidiana; vasos, cajas, adornos corporales, y esculturas de distintas piedras, como obsidiana, jade, turquesa, y alabastro. Fue destacable también el trabajo en la madera.

Bibliografía:
  • Hassing, Ross. “El comercio a larga distancia en Mesoamérica y los pochtecas”. En: Arqueología Mexicana, N.°122.
  • Hirth, Kenneth. “Los mercados prehispánicos. La economía y el comercio” En: Arqueología Mexicana, N.°122.
  • Piña Chan, Román. Una visión del México prehispánico. México, Universidad Nacional Autónoma de México. 1993.
  • Vela, Enrique. “Economía”. En: Arqueología Mexicana, edición especial N° 75.

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Acerca del autor:

Licenciada en Gestión e Historia de las Artes, Editora. Autora y editora de contenidos educativos y de divulgación.

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Paola Maurizio (2023). Economía de los aztecas. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/economia-de-los-aztecas/). Última edición: mayo 2023. Consultado el 20 de junio de 2024.
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