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Inés Strizzi (2022). Crónica. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/cronica/). Última edición: junio 2022. Consultado el 24 de julio de 2024.
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Contenidos

Crónica

Género didáctico que registra y narra, de manera cronológica, los hechos sucedidos en un determinado lugar y tiempo.

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Definición

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La crónica nace como un género que oscila entre el periodismo y la literatura. Registra y narra, de manera cronológica, los hechos sucedidos en un determinado lugar y tiempo.

La crónica se concibe como una noticia ampliada y comentada por el autor que la firma. Sin perder de vista lo informativo, el escritor incorpora opiniones subjetivas destinadas a ofrecer valoración de los hechos, establecer sus posibles causas o consecuencias y orientar la opinión de los lectores.

En el pasado, la crónica fue utilizada como testimonio por los españoles llegados a América para informar a sus monarcas sobre sus conquistas.

Características

La crónica se caracteriza por:

  • Se tema central hace referencia a un hecho histórico real.
  • Los hechos se narran cronológicamente.
  • Los cronistas, a través de sus comentarios, se sitúan en determinado lugar y tiempo en el acontecimiento elegido.
  • Generalmente, el cronista/narrador es testigo directo de los hechos que narra.
  • Se utiliza un lenguaje comprensible, aunque estilizado, poético: recursos estilísticos (metáforas) e imágenes sensoriales.

Tipos

Según el tipo de texto en el que se inscriben, las crónicas pueden clasificarse en:

  • Crónicas periodísticas: según el tipo de información que narran se clasifican en crónica política, crónica judicial, crónica deportiva, crónica social, crónica de viajes.
  • Crónicas literarias: incluye elementos de ficción y recursos literarios, suele presentar la mirada subjetiva del cronista.
  • Crónica histórica: se narran cronológicamente los acontecimientos más relevantes de un determinado lugar o persona, el autor suele ser testigo.

Partes

La crónica se estructura de la siguiente manera:

  • Titular: anticipa el tema y el tono narrativo, suele ser atractivo para llamar la atención en el lector.
  • Presentación/Introducción: síntesis que presenta el tema en el primer párrafo.
  • Desarrollo: se desarrolla el contenido de la crónica. Generalmente, para organizar la información y los hechos, se utiliza la estructura de la noticia periodística de las seis preguntas: ¿qué? ¿quién? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué?
  • Desenlace: se utiliza para dar un cierre a la narración, dejando un mensaje al lector. Puede expresarse por medio de una opinión, una cita de autoridad, una pregunta retórica.

Ejemplos

No es grande. Cuatro por cuatro apenas, y una ventana por la que entra una luz grumosa, celeste. El techo es alto. Las paredes blancas, sin mucho esmero. El cuarto —un departamento antiguo en pleno Once, un barrio popular y comercial de la ciudad de Buenos Aires— es discreto: nadie llega aquí por equivocación. El piso de madera está cubierto por diarios y, sobre los diarios, hay un suéter a rayas —roto —, un zapato retorcido como una lengua negra —rígida—, algunas medias. Todo lo demás son huesos.

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Tibias y fémures, vértebras y cráneos, pelvis, mandíbulas, los dientes, costillas en pedazos. Son las cuatro de la tarde de un jueves de noviembre. Patricia Bernardi está parada en el vano de la puerta. Tiene los ojos grandes, el pelo corto. Toma un fémur lacio y lo apoya sobre su muslo.

—Los huesos de mujer son gráciles.

Y es verdad: los huesos de mujer son gráciles.

Entre 1976 y diciembre de 1983 la dictadura militar en la Argentina secuestró y ejecutó a miles de personas que fueron enterradas como nn en cementerios y tumbas clandestinas. En mayo de 1984, ya en democracia, convocados por Abuelas de Plaza de Mayo (una agrupación de mujeres que busca a sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos durante la dictadura) siete miembros de la Asociación Americana por el Avance de la Ciencia llegaron al país. Entre ellos, un antropólogo forense —un especialista en la identificación de restos óseos: alguien que puede leer allí los rastros de la vida y de la muerte— llamado Clyde Snow. Nacido en 1928 en Texas, Snow tenía su prestigio: había identificado los restos de Josef Mengele en Brasil. Por lo demás, bebía como un cosaco, fumaba habanos, usaba sombrero texano, botas ídem y estaba habituado a vivir en un país donde los criminales eran individuos que mataban a otros: no una máquina estatal que tragaba personas y escupía sus huesos. En ese viaje —el primero de muchos— dio una conferencia sobre ciencias forenses y desaparecidos en la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, y la traductora, abrumada por la cantidad de términos técnicos, renunció en la mitad. Entonces un hombre rubio, todo carisma, dijo «yo puedo: yo sé inglés». Y así fue como Morris Tidball Binz, 26 años, estudiante de medicina y dueño de un inglés perfecto, se cruzó en la vida de Clyde Snow.

Fragmento de “La voz de los huesos” de Leila Guerreiro.

Lloran mientras mueren. Los envenenados con cianuro lloran mientras mueren.
El veneno bloquea la respiración celular y provoca una asfixia minuciosa, pero hasta que eso sucede —hasta que el organismo es una masa de carne sofocada— se producen temblores, vómitos, náuseas. Y lágrimas. Una profusión severa, incontrolable —humillante— de lágrimas. El cuerpo llora, la sangre se torna rojo encendido y el aire espirado tiene el olor de las almendras amargas. Los músculos, por falta de oxigenación, se vuelven oscuros, amoratados.

Entre el 11 de febrero y el 24 de marzo de 1979 tres mujeres argentinas, amigas entre sí, murieron presentando uno o varios de estos síntomas: Nilda Gamba, Lelia Formisano de Ayala —a quien le decían Chicha— y Carmen Zulema del Giorgio Venturini, conocida como Mema. Las sobrevivió una cuarta amiga de nombre María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, nacida en la provincia argentina de Corrientes en el año 1930, casada con el abogado Antonio Murano, habitante del barrio porteño de Monserrat y madre de un hijo: Martín Murano. Le decían Yiya, Yiyona. Yiyi. Era alta, rubia, nadadora. Le gustaba tomar el té en las confiterías de Buenos Aires, ir al cine, comprar ropa, recibir regalos. Pero poco tiempo después de la muerte de su última amiga la señora Murano dejó de tener una existencia tranquila. Perdió para siempre el nombre Mercedes y fue, por el resto de sus días, Yiya. Los diarios la mostraron en primera plana. La llamaron «la envenenadora de Monserrat». A todas, decían, las había matado con cianuro.
Nilda Gamba era vecina de departamento y concuñada de Yiya Murano.

Leila Formisano de Ayala vivía en Mar del Plata.

Cuando iba a Buenos Aires se hospedaba en la casa de Nilda.

Carmen Zulema del Giorgio Venturini era prima segunda de Yiya. Viuda y habitante de La Plata, una ciudad que dista pocos kilómetros de Buenos Aires, tenía un departamento en la capital argentina, donde las amigas se reunían a jugar al póker.
En 1979, la dictadura militar que había comenzado en 1976 iba acompañada de una situación económica singular. Los intereses que bancos y financieras ofrecían eran altísimos: un puñado de pesos se multiplicaba por tres en poco tiempo. Yiya, una maestra que nunca había trabajado, un ama de casa ambiciosa, decidió dedicarse un tiempo a la usura. Recibía dinero de sus amigas, lo colocaba en algún plazo fijo no demasiado oficial, y devolvía capital más intereses a cambio de una comisión.

Fragmento de “Tres tristes tazas de té” de Leila Guerreiro.

Bibliografía:
  • Croci, Paula y otros; (2011) Lengua 2 y 3. Prácticas del lenguaje. Serie Logo nautas. Editorial Puerto de Palos.
  • Quiroga, Macarena y otros; (2016). Lengua y Literatura 3. Prácticas del lenguaje. Serie Llaves. Editorial Estación Mandioca.
  • Guerreiro, Leila; (2012) Frutos extraños. Editorial Alfaguara.

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Acerca del autor:

Licenciada en Gestión Cultural (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Docente de Lengua y Literatura. Escritora. Redactora.

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Inés Strizzi (2022). Crónica. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/cronica/). Última edición: junio 2022. Consultado el 24 de julio de 2024.
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