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Editorial Grudemi (2022). Ecosistema artificial. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/ecosistema-artificial/). Última edición: marzo 2022. Consultado el 26 de mayo de 2024.
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Contenidos

Ecosistema artificial

Ambiente ha sido intervenido por los seres humanos.

Tabla de contenidos:

Definición

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Un ecosistema artificial es aquel ecosistema cuyo ambiente ha sido intervenido por los seres humanos. Estas intervenciones antrópicas pueden ser pequeñas, como la creación de un camino dentro de una reserva natural, o pueden ser relevantes, como la construcción de un oasis de riego y de una ciudad.

Actualmente, en el planeta Tierra existen pocos sitios prístinos, es decir, que no han sufrido ninguna alteración humana. Por lo general, estos lugares se encuentran en zonas de difícil acceso. Si bien existen muchos esfuerzos por preservar distintos ecosistemas globales, la mayoría han sido afectados en el pasado o aún mantienen algún tipo de intervención humana.

Características

Los ecosistemas artificiales presentan las siguientes características:

  • Han sido o son intervenidos por los seres humanos.
  • Poseen redes tróficas más sencillas que las de los ecosistemas naturales.
  • Presentan una menor diversidad biológica cuanto mayor es la intervención antrópica.
  • Incluyen diversas construcciones humanas dentro de los factores abióticos, como caminos, puentes, viviendas y diques, entre otras.
  • Pueden tener controladas algunas condiciones ambientales, como la disponibilidad de agua y de nutrientes, las horas de luz y la acidez del medio, entre otras.

Tipos

Los ecosistemas artificiales pueden diferenciarse según el grado de modificación de los ecosistemas naturales de base.

En algunos la modificación es mínima, como cuando se talan árboles y se establece un camino dentro de una reserva o parque nacional. Para algunos organismos pequeños, como insectos y otros animales invertebrados, esto puede significar una barrera que modifica su actividad. Pero para otros organismos no significa un disturbio en su ambiente.

En otros casos la modificación es relevante pero solo en un momento inicial, como cuando se hunde un barco en el mar para favorecer el desarrollo de un arrecife artificial. El disturbio antrópico se da al comienzo pero luego se genera una sucesión ecológica natural sobre el elemento hundido.

Sin embargo, la mayoría de los ecosistemas artificiales reciben grandes disturbios o son directamente creados por los seres humanos. Dentro de estos se reconocen tres tipos de ecosistemas artificiales: los ecosistemas urbanos, los ecosistemas agropecuarios y los ecosistemas de embalses o represas.

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Ecosistemas urbanos

Son las áreas urbanas que se han construido sobre ecosistemas naturales de los que, en muchos casos, ya no quedan vestigios. Por lo general, no son sistemas productivos sino que la materia y energía que consumen se extraen de otros ecosistemas.

A su vez, son grandes generadores de contaminación atmosférica, hídrica, térmica y del suelo. Esto no solo afecta a los ecosistemas urbanos sino también a los ecosistemas circundantes. Por ejemplo, los gases de efecto invernadero generados por el transporte y la industria se diseminan en la atmósfera y tienen un efecto a escala global.

Ecosistemas agropecuarios

Son las áreas destinadas al desarrollo de la agricultura, la ganadería y la silvicultura. También reciben el nombre de agroecosistemas. En estos casos, los ecosistemas naturales se han transformado para maximizar la obtención de distintos recursos: alimentos, fibras textiles, madera e, incluso, energía.

En estos ecosistemas se favorecen determinadas especies en detrimento de otras, por lo que la biodiversidad es menor que la de los ecosistemas naturales originales. Además, suelen recibir aportes extra de nutrientes y de agua, por ejemplo a través de los fertilizantes y del riego.

Ecosistemas de embalses o represas

Son áreas que cambiaron su fisonomía y dinámica debido a la instalación de un dique o una represa. Estas construcciones se utilizan para regular el caudal de un río, almacenar agua y, en ocasiones, generar energía.

Río arriba de esta construcción se inundan ambientes y se acumula el agua dando lugar a un embalse. Por lo que el río se transforma en un ambiente léntico y se altera la flora y fauna características del ecosistema original.

Río abajo del dique, el caudal del río se vuelve regulado por los seres humanos, lo cual también altera el ecosistema natural. Además, la represa actúa como una barrera para la fauna acuática.

Ejemplos

A continuación se listan ejemplos de ecosistemas artificiales:

  • Campos cultivados.
  • Pueblos y ciudades.
  • Costas con muelles.
  • Represas.
  • Estanques y lagos artificiales.
  • Peceras y terrarios.
  • Invernaderos.
Bibliografía:
  • Curtis, H. et al. Biología. (7a ed.) Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana. 2008.
  • Ovacen. Ecosistemas artificiales o humanizados. Recuperado de: Ovacen.

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Editorial Grudemi (2022). Ecosistema artificial. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/ecosistema-artificial/). Última edición: marzo 2022. Consultado el 26 de mayo de 2024.
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