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Editorial Grudemi (2020). Civilización minoica. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/civilizacion-minoica/). Última edición: abril 2024. Consultado el 24 de mayo de 2024.
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Contenidos

Civilización minoica

Civilización de la Antigüedad que se desarrolló en la isla de Creta entre el 2600 y el 1450 a. C.

Tabla de contenidos:

Datos

Fecha Desde el 2600 a. C. hasta el 1450 a. C.
Ubicación Isla de Creta, mar Egeo.
Forma de gobierno Monarquía centralizada.
Religión Politeísmo.
Economía Agricultura, ganadería, producción artesanal y comercio marítimo.

Introducción

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La minoica o cretense fue la primera civilización urbana que se desarrolló en el actual territorio griego. Esta floreció a partir del 2600 a. C. y tuvo su epicentro en la isla de Creta, en el mar Egeo.

De Minos, legendario rey de la ciudad cretense de Cnosos, deriva el término minoica, nombre dado por arqueólogos e historiadores a la civilización de la isla de Creta.

La decadencia de la civilización minoica comenzó hacia el 1450 a. C., cuando los aqueos invadieron la isla. Algunos autores relacionan esta decadencia con la erupción del volcán de Santorini, que habría provocado nubes de cenizas y grandes olas que afectaron la economía cretense y facilitaron la conquista extranjera.

Ubicación

La civilización minoica tuvo su epicentro en la isla de Creta, situada estratégicamente entre el mar Egeo y el Mediterráneo Oriental. Desde allí se extendió hacia Citera, Santorini, Karpatos, Rodas y otras islas de los archipiélagos de las Cícladas, Espóradas meridionales y Dodecaneso.

Mapa de la ubicación de la civilización minoica. En marrón, la isla de Creta.

Mapa de la ubicación de la civilización minoica. En marrón, la isla de Creta.

Características

Las principales características de la civilización minoica fueron las siguientes:

  • Tuvo un origen mediterráneo, ya que surgió a partir de la integración de una población neolítica local con inmigrantes llegados desde la península de Anatolia, en Asia Menor.
  • Sus habitantes hablaban una lengua no indoeuropea, que no estaba emparentada con la de los pueblos aqueos que habitaron en Grecia Continental desde el 1800 a. C.
  • La civilización minoica no constituyó un Estado unificado. Varias ciudades fueron el centro de pequeños reinos que se dividieron el dominio de Creta y las islas circundantes.
  • Cada reino estaba integrado por una ciudad y el espacio rural que la rodeaba, donde se practicaba la agricultura y la ganadería. Cada ciudad tenía un palacio que era la residencia del rey y el centro de la administración política y económica.
  • Para registrar los tributos que se almacenaban en los depósitos reales, desarrollaron 2 sistemas de escritura: uno ideográfico, de base jeroglífica, y otro silábico, el Lineal A, cuyo soporte eran tablillas de arcilla.
  • Los ejércitos minoicos estaban integrados por arqueros y lanceros protegidos con cascos cónicos y escudos en forma de 8, los cuales estaban armados con lanzas, hachas de doble filo y espadas de bronce.
  • Fueron expertos navegantes que dominaron las rutas comerciales del Mediterráneo Oriental.
  • Eran politeístas, ya que creían en varios dioses que asociaban con las fuerzas naturales. Los cultos a la diosa Madre y a los cuernos del toro fueron los más difundidos.
  • La civilización minoica interactuó con la civilización micénica. Ambas crearon elementos culturales originales, cuyas influencias combinadas fueron la base sobre la que se desarrolló la cultura de la Antigua Grecia.

Organización política y social

Ruinas del palacio de Cnosos, en el norte de la isla de Creta. Fue descubierto y desenterrado por los arqueólogos británicos Arthur Evans y Duncan Mackenzie entre 1900 y 1914 y entre 1920 y 1932.

Ruinas del palacio de Cnosos, en el norte de la isla de Creta.

El territorio minoico estaba dividido en pequeños reinos, organizados en torno a las ciudades de Cnosos, Festos, Maliá, Zakros y Hagia Triada. Se supone que en algún momento logró imponer su domino sobre toda la isla.

En el centro de cada una de las ciudades se levantaba un palacio en el que vivían el rey, su corte y una burocracia integrada por diversos funcionarios. Estos se encargaban de planificar las actividades económicas y de almacenar, en los depósitos reales, los productos entregados por los campesinos de las aldeas circundantes.

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En los talleres de los palacios y las ciudades trabajaban hábiles artesanos que realizaron importantes innovaciones técnicas, tales como la soldadura, la cerradura, la llave y el teñido de telas con múrice, una sustancia de color púrpura extraída de un molusco.

En la sociedad cretense, las mujeres tuvieron un lugar destacado. Participaban en las actividades palaciegas y presidían las ceremonias religiosas.

Organización económica

En las áreas rurales situadas alrededor de las ciudades se cultivaban trigo, vides y olivos, y se criaban cabras y ovejas. La pesca también era importante para el consumo de la población, cuya dieta se basaba en pan, queso de cabra, pescado, aceitunas y vino diluido en agua.

A pesar de la importancia de las actividades primarias, la economía cretense se organizaba en torno a la producción artesanal de textiles y cerámicas, y del comercio marítimo. A bordo de barcos de velas y remos, sus comerciantes intercambiaban textiles, vasijas de cerámica, vinos, aceite de oliva y cereales por cobre, oro, marfil, estaño y plata. Llegaron a dominar las rutas comerciales del mar Egeo y del Mediterráneo Oriental, rivalizando con los egipcios y los fenicios.

Esta «talasocracia minoica» (dominio de los mares) podría ser uno de los motivos por los que los palacios minoicos no tenían murallas: los cretenses esperaban derrotar en el mar a los enemigos que intentaran invadirlos.

Religión y creencias

El fresco la taurocatapsia, en el palacio de Cnosos, muestra la escena de una ceremonia ritual en la que un joven salta por encima de un toro, cuando este trata de embestirlo.

El fresco la taurocatapsia, en el palacio de Cnosos, muestra la escena de una ceremonia ritual en la que un joven salta por encima de un toro, cuando este trata de embestirlo.

Los cretenses creían en varios dioses que asociaban con las fuerzas de la naturaleza. También adoraban piedras y árboles, a los que consideraban sagrados, y a los cuernos del toro.

El culto al toro, como símbolo de fuerza y virilidad, estaba muy difundido. En él tiene su origen la figura del minotauro, un monstruo de la mitología griega con cuerpo de ser humano y cabeza de toro.

Su principal deidad era, sin embargo, la diosa Madre, la cual simbolizaba la fertilidad. Se la representaba con la figura de una mujer con serpientes que trepaban por sus brazos y cabellos.

Los cretenses no edificaron templos. El culto a sus dioses era presidido por sacerdotisas y se realizaba en altares construidos en patios, grutas y en las cimas de las montañas.

Enterraban a sus muertos en grandes vasijas en las que también colocaban alimentos, armas y artículos de tocador, lo cual sugiere que creían en algún tipo de vida después de la muerte.

Arte

Las mejores expresiones del arte minoico se encuentran en los palacios. Estas edificaciones de piedra caliza tenían de 2 a 4 pisos y contaban con cañerías y sistemas de desagüe y aberturas para que entraran el aire y la claridad. El más grande y espléndido fue el de Cnosos, que contaba con 1400 habitaciones.

Las paredes de los palacios estaban cubiertas por grandes frescos en los que se representaban flores, toros, animales marinos y escenas de fiestas en las cuales se destacan figuras estilizadas de mujeres con los pechos desnudos.

Otra de sus producciones fue la cerámica de Kamarés, policromada y decorada con figuras geométricas de personas o animales como pulpos o delfines.

Bibliografía:
  • Edey, M. A. Las primeras culturas de Grecia. Barcelona, Folio. 1993.
  • Fernández, Gonzalo. La historia de Grecia desde sus orígenes hasta las invasiones dorias. Las Palmas, Boletín Millares Carlo, N° 27. 2008.
  • Finley, Moses. Grecia primitiva: la Edad de Bronce y la era arcaica. Buenos Aires, Eudeba. 1970.
  • Tulard, Jean. Historia de Creta. Buenos Aires, Eudeba. 1972.

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