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Editorial Grudemi (2018). Fariseos. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/fariseos/). Última edición: abril 2024. Consultado el 20 de junio de 2024.
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Fariseos

Miembros de un movimiento político y religioso al interior del judaísmo, surgido en el siglo II a. C.

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¿Quiénes eran los fariseos?

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Los fariseos formaron parte de un movimiento político y religioso que se desarrolló al interior del judaísmo. Ese movimiento surgió hacia el 150 a. C., para fortalecerse en los siglos siguientes hasta dar lugar a lo que se conoce como judaísmo rabínico.

La mayoría de sus miembros eran personas instruidas que pertenecían a los sectores medios de la sociedad de su época y que tenían una gran influencia sobre el resto de la población.

Los fariseos promovieron la idea de la pureza sacerdotal, la fe en la providencia o el destino y el concepto de la resurrección de los muertos. También enseñaron que, además de los Diez Mandamientos, Moisés había impuesto ciertas leyes que no estaban escritas y que se transmitieron mediante la tradición oral.

Se opusieron a la influencia que ejercía el sumo sacerdote del Segundo Templo de Jerusalén. Luego de su destrucción por los romanos, en el 70 d. C., los fariseos hicieron de las sinagogas los epicentros de sus actividades políticas y religiosas.

En el Antiguo Testamento se los presenta como hombres de falsa moral que tendían a creerse superiores a los demás.

Origen

Tras las conquistas de Alejandro Magno, que destruyó el Imperio persa aqueménida entre el 334 y el 330 a. C., los pueblos del Antiguo Cercano Oriente adoptaron la forma de gobierno, el idioma, la filosofía, la religión y la educación griegas.

Al morir Alejandro, en el 323 a. C., se iniciaron las guerras de los Diádocos, tras las cuales su imperio quedó dividido entre sus principales generales. Uno de ellos, Seleuco I Nicátor, fundó el Imperio seléucida en la región de Siria.

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En el 167 a. C., uno de sus sucesores, Antíoco IV Epífanes, prohibió todas las costumbres judías, lo que originó la revuelta de los macabeos, liderada por la familia de los asmoneos, durante la cual los judíos consiguieron rechazar a los seléucidas y establecer un reino propio que perduró hasta las conquistas romanas.

No todos los judíos estaban conformes con el gobierno de los asmoneos, ya que miembros de la misma familia ocupaban los cargos de rey y de sumo sacerdote del Segundo Templo. Ese descontento se debía a que, según la tradición hebrea, el trono de Israel debía ser ocupado por un descendiente de la tribu de Judá; mientras que el sumo sacerdote debía ser un descendiente de Sadoc, que ejerció ese cargo durante el reinado de Salomón. Los asmoneos no podían reclamar para sí ninguna de las dos líneas sucesorias.

Fue en esta época que varios grupos de judíos formaron sectas religiosas. Esos grupos o sectas discutían cómo debían mantenerse la identidad y las tradiciones judías en un mundo impregnado por la cultura cosmopolita de origen griego, primero, y por la influencia romana, más tarde.

Uno de esos grupos fue el de los fariseos. El origen etimológico de su nombre resulta problemático; ya que en hebreo puede significar tanto “estar separados” como “suavizadores de cosas ásperas”.

Características

Las principales características de los fariseos fueron las siguientes:

Jesús de Nazaret lanzando críticas contra los fariseos. Pintura realizada por el artista francés James Tissot en 1894. Museo Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos.

Jesús de Nazaret lanzando críticas contra los fariseos. Pintura realizada por el artista francés James Tissot en 1894. Museo Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos.

  • Eran judíos intelectuales de buena posición económica y con gran influencia política y social.
  • Enseñaban y defendían su doctrina de forma estricta y consideraban que su pensamiento era superior al de los demás.
  • Creían en la inmortalidad del alma, la vida luego de la muerte y la resurrección de los espíritus buenos en cuerpos eternos.
  • Creían en el destino pero, asimismo, que los seres humanos eran libres de tomar sus propias decisiones ya que, si bien Dios lo controlaba todo, cada individuo le daba a su vida un propio destino.
  • Se oponían a los casamientos entre judíos y paganos.
  • Concentraron su culto religioso en la sinagoga y rechazaban el influjo del sumo sacerdote, diferenciándose así de los saduceos.
  • Les preocupaba mucho el estatus social y la opinión de los demás sobre ellos.
  • Se opusieron a la prédica de Jesús, quien los criticó por ocupar los primeros puestos en los banquetes y las sinagogas, por vestir ropas ostentosas, por ser hipócritas y por instar a la gente a llamarlos rabí o maestros de la Torá. A pesar de ello su doctrina sobre la resurrección de los muertos abrió las puertas a la expansión del cristianismo.
Bibliografía:
  • Cavero Coll, Juan Pedro. El pueblo judío en la historia. Política, religión y cultura, 2009.
  • Dubnow, Simón. Manual de la Historia Judía. Buenos Aires, Sigal, 1977.
  • Peláez del Rosal, Jesús. Los orígenes del pueblo hebreo: de Abrahán a Maimónides. Córdoba, El Almendro, 2003.

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Editorial Grudemi (2018). Fariseos. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/fariseos/). Última edición: abril 2024. Consultado el 20 de junio de 2024.
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