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Marcelo Néstor Musa (2021). Caballeros templarios. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/caballeros-templarios/). Última edición: octubre 2021. Consultado el 18 de mayo de 2024.
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Caballeros templarios

Orden monástica y militar cristiana que actuó durante la época de las Cruzadas.

Tabla de contenidos:

Datos

Fecha de fundación 1118
Carácter Orden monástica y militar
Religión Cristiana
Patrono San Bernardo de Claraval
Símbolo Cruz patada roja
Lema “No a nosotros, Señor, no a nosotros. Sino a tu nombre sea dada la gloria»
Fecha de disolución 1312

¿Quiénes fueron?

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Se denomina caballeros templarios a los miembros de una de las órdenes militares cristianas más poderosas de la Baja Edad Media.

El signo distintivo de los templarios era el manto blanco, símbolo de pureza y castidad, con una cruz de color rojo patada a la altura del pecho, justo encima del corazón.

Los templarios tuvieron una destacada actuación durante la Segunda Cruzada, durante la cual protegieron al rey Luis VII de Francia. También participaron de la Tercera Cruzada, cuando apoyaron a Ricardo I de Inglaterra, que llegó a un acuerdo con el sultán musulmán Saladino para convertir a Jerusalén en una ciudad libre para el peregrinaje de fieles de todas las religiones.

Retrato del siglo XIII del monje cisterciense francés Bernardo de Claraval, patrono de los caballeros templarios.

Retrato del siglo XIII del monje cisterciense francés Bernardo de Claraval, patrono de los caballeros templarios.

Además de actuar en Tierra Santa, los templarios estuvieron presentes en los territorios de Francia, Inglaterra, el Sacro Imperio Romano Germánico y en la península ibérica, donde lucharon contra los musulmanes durante la Reconquista española.

La orden alcanzó su apogeo hacia 1170, cuando llegó a tener más de veinte mil miembros.

La pérdida de la ciudad de San Juan de Acre, en 1291, marcó el declive de los caballeros templarios, que debieron retirarse de Tierra Santa e instalar su cuartel general en la isla de Chipre.

Si bien la orden fue disuelta por el papa Clemente V en 1312, hay indicios de que siguió actuando en la clandestinidad durante los siguientes siglos.

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Origen

Retrato de Hugo de Payens, primer gran maestre de los Caballeros Templarios. Pintura realizada en el siglo XIX por el artista francés de origen Alemán Henri Lehmann. Palacio de Versalles, Francia.

Retrato de Hugo de Payens, primer gran maestre de los Caballeros Templarios.

La Orden de los Caballeros Templarios fue creada en 1118 por Hugo de Payens y otros ocho caballeros franceses en la ciudad de Jerusalén, a la que habían llegado durante la Primera Cruzada. En 1129, el papa Honorio II aprobó oficialmente su creación durante las sesiones del Concilio de Troyes.

El patriarca latino de Jerusalén, Garmond de Picquiqny, le impuso la llamada Regla latina, que explicitaba cómo debía ser el comportamiento de un caballero.

Luego de que el rey de Jerusalén, Balduino II, los instalara en un palacio cercano al antiguo Templo de Salomón, adoptaron el nombre de Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, también conocida como Orden de los Caballeros del Templo u Orden del Templo.

Misión y funciones

Representación de la batalla de Montsigard, realizada en 1844 por el pintor francés Charles-Philippe Lariviere. El 25 de noviembre de 1177 enfrentó al ejército del sultán Saladino contra las fuerzas cristianas del rey Balduino IV de Jerusalén.

Representación de la batalla de Montsigard, realizada en 1844 por el pintor francés Charles-Philippe Lariviere. El 25 de noviembre de 1177 enfrentó al ejército del sultán Saladino contra las fuerzas cristianas del rey Balduino IV de Jerusalén.

La misión primordial de los caballeros templarios consistía en proteger a los cristianos que peregrinaban a Jerusalén y otros lugares de Tierra Santa.

Esa misión original pronto dejó lugar a otra: los templarios se transformaron en el brazo armado de la Iglesia católica, siendo la fuerza de choque en las batallas decisivas de las Cruzadas. Así, por ejemplo, en 1177 durante la Batalla de Montgisard, 500 caballeros templarios ayudaron a derrotar al ejército de Saladino, compuesto por más de 25.000 soldados.

En el Occidente europeo, la función militar fue reemplazada por la económica, salvo en la península Ibérica, donde por una parte participaron en las campañas de los reyes cristianos contra los musulmanes y, por otra, llevaron a cabo una serie de actividades económicas destinadas a solventar la guerra en Tierra Santa.

La orden se enriqueció rápidamente gracias a las donaciones de tierras, castillos, molinos, iglesias y a las rentas que obtenía de su explotación. Con frecuencia, los bienes iban acompañados de personas, que ingresaban en la orden como frailes o como donados. También aumentaron su patrimonio con una política de concentración de tierras mediante permutas, compras y ventas. A menudo, sólo trabajaban directamente una parte de esas tierras, las más cercanas y sobre todo las más productivas. El resto la cedían con diferentes tipos de contratos de arrendamiento.

Durante el siglo XIII su  riqueza creció hasta límites insospechados llegando a conceder préstamos de dinero a reyes y nobles. De esa manera, la orden dispuso de suficientes recursos como para financiar la construcción de setenta iglesias y casi ochenta catedrales.

Sus crecientes desplazamientos de mercancías, tropas, caballos y provisiones se hicieron en un principio en barcos alquilados, pero con el correr del tiempo la magnitud del volumen de transporte los decidió a construir sus propios barcos, en especial carracas, taridas y naos. Esas naves, que se construían en sus propios astilleros, transportaban peregrinos a Tierra Santa, escoltadas por galeras armadas que las protegían de la presencia de piratas sarracenos en las aguas del Mediterráneo.

Grandes maestres

La Orden de los Caballeros Templarios estaba regida por un gran maestre, que la gobernaba hasta su muerte o abdicación.
La orden tuvo veintitrés grandes maestres, la mayoría de ellos de origen francés. El gran maestre que estuvo durante más años al frente de la orden fue el último, Jacques de Molay.

El listado de grandes maestres de los templarios es el siguiente:

Número Nombre Mandato Lugar de origen
1 Hugo de Payens 1118-1136 Francia
2 Robert de Craon 1136-1146 Francia
3 Evrard des Barrès 1147-1151 Francia
4 Bernard de Tremelay 1151-1153 Francia
5 André de Montbard 1154-1156 Francia
6 Bertrand de Blanchefort 1156-1169 Francia
7 Philippe de Milly 1169-1171 Palestina
8 Eudes de Saint-Amand 1171-1179 Francia
9 Arnaldo de Torroja 1180-1184 Aragón
10 Gérard de Ridefort 1185-1189 Francia
11 Robert de Sablé 1191-1193 Francia
12 Gilbert Hérail 1193-1200 Aragón
13 Phillipe de Plaissis 1201-1208 Francia
14 Guillaume de Chartres 1209-1219 Francia
15 Pedro de Montaigú 1219-1232 Aragón
16 Armand de Périgord 1232-1244 Francia
17 Richard de Bures 1245-1247 Francia
18 Guillermo de Sonnac 1247-1250 Francia
19 Renaud de Vichiers 1250-1256 Francia
20 Thomas Bérard 1256-1273 Italia
21 Guillermo de Beaujeu 1273-1291 Francia
22 Thibaud Gaudin 1291-1292 Francia
23 Jacques de Molay 1292-1314 Francia

Disolución

Luego de la pérdida de todas las ciudades y fortalezas que tenían en Tierra Santa, la orden de los caballeros templarios comenzó a declinar. A partir de entonces instaló su cuartel general en la isla de Chipre y muchos caballeros regresaron a sus países de origen, donde representaron una presencia molesta para nobles y reyes, que les debían grandes sumas de dinero.

En 1306 el sabio español Ramón Llull presentó un proyecto para fusionar a los templarios con otras órdenes militares, como los hospitalarios. La negativa del gran maestre templario, Jacques de Molay, a aceptar este proyecto de fusión selló el destino de la orden, que se ganó la enemistad del papa de origen francés Clemente V.

Al año siguiente Felipe IV, que les debía grandes sumas de dinero decidió acabar con ellos. El rey francés presentó ante el papa una denuncia conformada por 127 acusaciones entre las que destacaban la posesión de más poder y riqueza que la Iglesia, la toma de juramentos a sus miembros para enriquecer a la orden a toda costa, las relaciones clandestinas mantenidas con los musulmanes, ritos de iniciación en los que se obligaba a los novatos a cometer sacrilegios contra la cruz, el asesinato de los miembros que revelaban secretos de la orden, la adoración de ídolos paganos, etc.

Ese mismo año Jaques de Molay y 140 templarios fueron arrestados y llevados a la Inquisición para ser juzgados. De Molay fue torturado varios días hasta que confesó su culpabilidad y probablemente fue liberado. En 1312, durante el Concilio de Vienne, Clemente V disolvió la orden y transfirió todos sus bienes a la Orden de los Caballeros de San Juan.

En 1314 Felipe IV adujo que de Molay se había retractado de su anterior confesión de culpabilidad y reemprendió el proceso judicial en su contra. El ex gran maestre fue encontrado culpable y quemado en la hoguera frente a la Catedral de Notre Dame.

En los otros países europeos no prosperaron las acusaciones contra los templarios, pero, a raíz de la disolución de la orden, fueron dispersados y sus bienes pasaron o a las monarquías o a órdenes de nueva fundación, como la de Montesa en Valencia y la de Jesucristo en Portugal.

Bibliografía:
  • Demurger, Alain. Auge y caída de los Templarios. Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1986.
  • Nicholson, Helen. Los guerreros de Cristo: Templarios. Madrid, Editorial Osprey. 2010.
  • Runciman, Steven. Historia de las Cruzadas. Madrid, Alianza Editorial. 1985.
  • Upton-Ward, J. M. El Código Templario. Barcelona, Ediciones Martínez-Roca. 2000.

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Acerca del autor:

Profesor en Enseñanza Media y Superior en Historia (Universidad de Buenos Aires). Autor, editor y coordinador de contenidos editoriales.

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Marcelo Néstor Musa (2021). Caballeros templarios. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/caballeros-templarios/). Última edición: octubre 2021. Consultado el 18 de mayo de 2024.
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