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Marcelo Néstor Musa (2020). Imperio persa aqueménida. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/imperio-persa-aquemenida/). Última edición: abril 2024. Consultado el 20 de junio de 2024.
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Contenidos

Imperio persa aqueménida

Estado imperial de la Edad Antigua, fundado por Ciro II el Grande.

Tabla de contenidos:

Datos

Fecha 550 – 330 a. C.
Ubicación Suroeste de la meseta del Irán.
Capitales Persépolis, Pasargada, Susa y Ecbatana.
Idioma oficial Persa antiguo.
Forma de gobierno Monarquía absoluta.

Introducción

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El Imperio persa aqueménida fue un Estado imperial de la Edad Antigua, fundado por Ciro II el Grande, que en el año 550 a. C. se independizó de la dominación de los medos.

Este imperio fue el primero y el más extenso de varios Estados que tuvieron por epicentro la meseta del Irán y que son conocidos con el nombre de «Imperio persa».

El presente artículo se refiere solo al imperio persa aqueménida, el cual existió entre el 550 y el 330 a. C. La aqueménida fue una dinastía que debe su nombre a Aquemenes, un príncipe semilegendario que habría sido su fundador.

Ubicación

El corazón del Imperio aqueménida estaba situado en el suroeste de la meseta del Irán, territorio al cual los persas llegaron alrededor del 1200 a. C., procedentes de Asia Central.

Durante la época de su mayor apogeo, hacia el 500 a. C., se extendía desde el mar Mediterráneo oriental, por el oeste, hasta el río Indo por el este. Y desde el Cáucaso, el mar Caspio y el río Amu Daria, por el norte; hasta el Golfo pérsico y el mar Arábigo por el sur.

En aquel entonces abarcaba los territorios de los actuales Irán, Irak, Turquía, Armenia, Georgia, Siria, El Líbano, Israel, Palestina, Jordania, Egipto, Chipre, Afganistán, Pakistán y partes de Libia, Grecia, Bulgaria, Rusia, Turkmenistán y Uzbekistán.

Ubicación del Imperio persa aqueménida hacia el 500 a. C., año en el que alcanzó su máxima extensión territorial.

Ubicación del Imperio persa aqueménida hacia el 500 a. C., año en el que alcanzó su máxima extensión territorial.

Características

Las principales características del Imperio persa aqueménida fueron las siguientes:

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  • Era un Estado multiétnico dominado por los persas, de origen ario o indoeuropeo.
  • Su máxima autoridad era un emperador, llamado «rey de reyes» en las inscripciones persas.
  • Su forma de gobierno era la monarquía absolutista, centralizada y hereditaria.
  • Tenía 4 ciudades capitales, una para cada estación del año: Persépolis, Pasargada, Susa y Ecbatana. Luego de la conquista del Imperio caldeo o neobabilónico, en el 539 a. C., la ciudad de Babilonia también fue transformada en capital del Imperio.
  • Estaba dividido en provincias llamadas satrapías, a cargo de un gobernador o sátrapa.
  • Tenía un sistema bimonetario, ya que circulaban a la vez 2 monedas: el dárico, de oro, y el siclo, de plata.
  • Su economía se basaba en la ganadería, la agricultura, las artesanías, el comercio de larga distancia y el cobro de tributos a los pueblos conquistados.
  • El idioma oficial era el persa antiguo, que se escribía en una variedad de escrituras cuneiformes. También se hablaban el acadio, el elamita y el arameo, el cual sirvió de lengua de comunicación interregional.
  • Su religión oficial era el zoroastrismo, que fue predicada por el profeta persa Zoroastro o Zarathustra.

Organización política y social

Organización política

Ruinas del palacio real de Persépolis, levantado durante el reinado de Darío I, el Grande.

Ruinas del palacio real de Persépolis, levantado durante el reinado de Darío I, el Grande.

La cabeza del Imperio era el emperador y en sus manos se concentraba el máximo poder militar, judicial, religioso y legislativo. Era protegido por un regimiento de élite conocido como los «Inmortales». El emperador disponía de un harén, custodiado por eunucos, en el que convivían todas sus esposas, por lo general las hijas de los reyes y los jefes locales de las distintas regiones del Imperio.

El imperio se dividía en 20 provincias llamadas satrapías, cuya administración estaba en manos de 3 funcionarios: un general, un secretario y el jefe de provincia o sátrapa, que era nombrado por el emperador. Para evitar los abusos de poder y los actos de corrupción, inspectores reales visitaban cada provincia periódicamente y luego presentaban un informe al emperador.

La administración local se focalizaba en cobrar los tributos, mantener los caminos y combatir a los bandoleros. En caso de rebelión se movilizaban guarniciones militares establecidas en puntos estratégicos del Imperio.

Una carretera de 2700 kilómetros, la calzada real, unía las ciudades de Sardes y Susa y se utilizaba para llevar el correo real. Estaba jalonada por postas en las que los mensajeros podían descansar, comer y cambiar los caballos.

El Imperio persa, a diferencia del asirio o el babilónico, fue muy tolerante con la religión, la lengua y las costumbres de los pueblos dominados, los cuales no eran reprimidos si aceptaban la administración persa y pagaban sus tributos anuales.

Organización social

La sociedad persa se encontraba dividida en 2 grandes sectores:

Privilegiados: aquellos que gozaban de privilegios políticos, sociales y económicos.

  • Emperador.
  • Aristocracia guerrera.
  • Sacerdotes.

No privilegiados: aquellos que no poseían privilegios y que con sus impuestos mantenían a los sectores privilegiados.

  • Tenderos.
  • Artesanos.
  • Pastores y campesinos.

En el Imperio aqueménida no había esclavos.

Religión y creencias

Los persas profesaban una religión revelada por el profeta Zoroastro o Zarathustra, quien vivió en el siglo VI a. C., y que se impuso como misión desterrar el politeísmo, la magia y el sacrificio de animales. El libro sagrado de esta religión era el Zend Avesta, que proclamaba la existencia de 2 dioses en continua lucha: Ahura Mazda, la representación del bien y la luz, y Ahrimán o Angra Mainyu, la representación del mal y la oscuridad.

Los persas creían en el libre albedrío y en el juicio final, donde el espíritu de los muertos era juzgado sobre la base de sus acciones en vida. Esto definía la posibilidad de acceder a la vida eterna.

El zoroastrismo carecía de templos, los persas solo levantaban altares al aire libre en los que el fuego debía arder permanentemente.

Emperadores

Los emperadores del Imperio persa aqueménida fueron los siguientes:

Nombre Periodo
Ciro II, el Grande 550-529 a. C.
Cambises II 529-522 a. C.
Esmerdis 522 a. C.
Darío I, el Grande 522-485 a. C.
Jerjes I 485-465 a. C.
Artajerjes I 465-424 a. C.
Jerjes II 424 a. C.
Sogdiano 424-423 a. C.
Darío II 423-404 a. C.
Artajerjes II Mnemón 404-358 a. C.
Artajerjes III Oco 358-338 a. C.
Artajerjes IV Arsés 338-336 a. C.
Darío III Codomano 336-330 a. C.

Fin del Imperio

Representación de la batalla de Issos, entre Darío III, en un carro de combate, y Alejandro Magno, montado sobre su caballo Búcefalo. Mosaico de la ciudad romana de Pompeya, siglo I a. C.

Representación de la batalla de Issos, entre Darío III, en un carro de combate, y Alejandro Magno, montado sobre su caballo Búcefalo. Mosaico de la ciudad romana de Pompeya, siglo I a. C., copia de uno griego del siglo IV a. C.

Hacia el 338 a. C. el rey de Macedonia, Filipo II, había sometido a toda Grecia y se preparaba para invadir Asia Menor. Sin embargo, 2 años después fue asesinado y el trono recayó en su hijo Alejandro, quien acusó a los persas de la muerte de su padre.

Luego de imponer su autoridad sobre Grecia, en el 334 a. C. Alejandro reunió un ejército greco macedónico de 40.000 hombres y cruzó al Asia Menor, donde derrotó a las tropas de los sátrapas locales en la batalla del Gránico. Luego tomó las ciudades jonias y se dirigió hacia el este. Un año después derrotó a un ejército persa dirigido por Darío III en la batalla de Issos.

Mientras Darío regresaba a Persia, Alejandro atravesó Fenicia y Palestina y entró en Egipto, donde fue recibido como un libertador.

En el año 331 a. C. el ejército de Alejandro derrotó a los persas en la batalla de Gaugamela. Darío huyó del campo de batalla, pero fue asesinado por sus nobles. Alejandro tomó entonces Babilonia y luego las ciudades de Susa, Persépolis y Ecbatana. Persépolis fue incendiada para vengar la destrucción de Atenas durante las guerras médicas.

Luego de aplastar los últimos focos de resistencia en el noreste de Persia, Alejandro se instaló en Babilonia, donde fundó un nuevo imperio que se desintegró luego de su muerte, en el 323 a. C.

Bibliografía:
  • Bravo, Gonzalo. Historia del mundo antiguo. Madrid, Alianza. 2008.
  • Holland Tom. Fuego persa. El primer imperio mundial y la batalla por Occidente. Barcelona, Ático de los Libros. 2017.
  • Kuhrt, Amélie. El Oriente Próximo en la Antigüedad. Barcelona, Crítica. 2002.

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Acerca del autor:

Profesor en Enseñanza Media y Superior en Historia (Universidad de Buenos Aires). Autor, editor y coordinador de contenidos editoriales.

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Marcelo Néstor Musa (2020). Imperio persa aqueménida. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/imperio-persa-aquemenida/). Última edición: abril 2024. Consultado el 20 de junio de 2024.
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