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Paola Maurizio (2021). Las meninas. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/las-meninas/). Última edición: abril 2024. Consultado el 24 de julio de 2024.
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Las meninas

Retrato grupal que el artista español Diego Velázquez realizó para el rey Felipe IV de Habsburgo.

6m
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Tabla de contenidos:

Imagen del cuadro Las Meninas

Datos

Autor Diego Velázquez (1599-1660)
Nombre de la obra Las meninas
Fecha 1656
Técnicas y materiales óleo sobre lienzo
Dimensiones 320,5 × 281,5 cm
Ubicación Museo del Prado, Madrid, España.
Período/estilo Barroco

Definición

Las meninas es un retrato grupal que el artista español Diego Velázquez realizó para el rey Felipe IV de Habsburgo. Representa a la infanta Margarita, hija del rey, rodeada de los cortesanos a su servicio.

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La pintura presenta a once personajes y un perro, entre los que están incluidos el mismo Velázquez autorretratado en el acto de pintar un gran lienzo y, reflejados en un espejo ubicado en la pared del fondo y apenas esbozados, los reyes.

Las meninas encierra, en su aparente sencillez compositiva, sucesivas capas de significado que la transforman en una obra maestra.

Características

Las meninas es un cuadro complejo que ha planteado numerosos interrogantes a los investigadores. Algunas de sus características principales son las siguientes:

  • Gracias a la descripción del tratadista y pintor barroco Antonio Palomino se ha identificado a la casi totalidad de los personajes representados. Además del propio Velázquez y la infanta Margarita, se retrató a las asistentes de la princesa (conocidas como meninas), doña María Agustina Sarmiento y doña Isabel de Velasco, los enanos Maribárbola y Nicolasito Pertusato y la dama de honor, Marcela de Ulloa, junto a un guardadamas sin identificación. Al fondo, tras la puerta, sosteniendo una cortina, asoma José Nieto, aposentador real. En el espejo se ven reflejados los rostros de Felipe IV y Mariana de Austria, padres de la infanta y testigos de la escena.
  • La realización de este retrato palaciego fue aprovechada por Velázquez para plantear su punto de vista sobre el rol del artista y la función del arte mediante el original recurso de incluirse a sí mismo de cuerpo completo en su rol de pintor.
  • El autorretrato de Velázquez integrando una representación de la familia real, alude al protagonismo del artista, que eleva su actividad de mero oficio de artes manuales, como era considerado en la España de esa época, a actividad independiente intelectual. Esta idea se refuerza de manera sutil a través de las dos obras pictóricas representadas en la pared del fondo, que fueron identificadas como copias de las pinturas Atenea y Aracné, de Pieter Paul Rubens y Apolo y Marsias, de Jacob Jordaens, ambas pinturas alegorizan la creación artística como creación divina.
  • Es un cuadro de gran naturalismo. El artista intensificó la verosimilitud de la escena al representar a los personajes de tamaño natural. De ese modo, la situación representada aparece como una escena espontánea de la vida privada de la familia real a la que el espectador puede asomarse como un participante más.
  • La escena se ubica una de las salas del Real Alcázar de Madrid, que era utilizado por Velázquez como taller. Este palacio fue destruido por un incendio en 1734.
  • La cruz de la Orden de Santiago que Diego Velázquez lleva sobre su ropa fue agregada algunos años más tarde ya que el pintor recibió ese honor en 1658, dos años después de la realización de la pintura.
  • La interpretación de la pintura es ambigua y múltiple. El pintor ocultó al espectador el contenido de la obra que está pintando, dejando abierto ese aspecto temático. Esa pintura podría ser tanto un retrato de la infanta, que mira hacia el espectador, como un retrato de los reyes también presentes a través del reflejo. Algunos investigadores sostienen que el espejo de la pared del fondo reflejaría en realidad la superficie de la pintura mientras que, para otros, refleja a Felipe IV y su esposa.
  • Velázquez logró ampliar el espacio de la representación mediante recursos como la puerta abierta en el fondo, el espejo y el juego de miradas de los distintos personajes. De ese modo, el espacio se prolonga hacia atrás y hacia el frente de la obra.
  • El cuadro fue reinterpretado, citado y reproducido por numerosos artistas a lo largo de la historia, entre ellos por Goya, Picasso, Hamilton, Sorolla y Monet.

Análisis

Las meninas presenta una composición clara en la que la luz estructura dos ejes: uno horizontal, donde se ubican los personajes destacados y uno transversal, establecido entre la figura de Nieto en el fondo y los reyes adelante pero por fuera del cuadro. En la intersección de ambos ejes, se destaca la figura de la infanta.

El artista construyó un espacio extremadamente realista mediante las técnicas de la perspectivas científica y atmosférica. La naturalidad del espacio está reforzada por el planteo lumínico que proviene de fuentes reales, la más importante de las cuales es la ventana que no se ve pero se sugiere, ubicada a la derecha del cuadro.

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Si bien es una pintura muy naturalista, Velázquez evitó realizar una narración visual extremadamente descriptiva y consiguió transmitir sensaciones visuales y táctiles con precisión mediante pinceladas sueltas, amplias y enérgicas, definiendo las superficies a través de manchas de color.

La técnica pictórica corresponde al período de madurez de Velázquez. Se caracteriza por su soltura y por la ligereza de la pintura con los pigmentos muy diluidos.

Historia

Las meninas fue realizada durante 1656 probablemente a pedido de Felipe IV. La obra se ubicó en los apartamentos privados del rey, en el mismo Alcázar, y permaneció en el ámbito privado de la monarquía hasta el siglo XIX. En 1819, cuando se inauguró el Museo del Prado, pasó a formar parte de su colección.

Desde el siglo XVII fue registrada en inventarios con el nombre de Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana, El cuadro de familia o La familia de Felipe IV. El nombre Las meninas con el que se lo conoce en la actualidad hace referencia a las damas de honor de la infanta y apareció registrado por primera vez en un catálogo del Museo del Prado de 1843.

La obra se conservó en un excelente estado durante trescientos años. En 1984 fue sometida a un proceso de investigación y limpieza que permitió ampliar el conocimiento sobre el proceso productivo de Velázquez.

En la actualidad se la puede visitar en la sala 012 del Museo del Prado junto con numerosos retratos de la familia real pintados por el mismo artista.

Bibliografía:
  • Brown, Jonathan. Velázquez. Pintor y cortesano. Madrid, Alianza Editorial.
  • Calvo Serraller, Francisco. Las meninas. Barcelona, Electa. 1999.
  • Morán Turina, José Miguel. Estudios sobre Velázquez, Madrid, Akal, Tres Cantos. 2006.
  • Stoichita, Victor I. La invención del cuadro. Arte, artífices y artificios en los orígenes de la pintura europea. Barcelona, Ediciones del Serbal, Barcelona.

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Acerca del autor:

Licenciada en Gestión e Historia de las Artes, Editora. Autora y editora de contenidos educativos y de divulgación.

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Paola Maurizio (2021). Las meninas. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/las-meninas/). Última edición: abril 2024. Consultado el 24 de julio de 2024.
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