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Editorial Grudemi (2020). Batalla de Kursk. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/batalla-de-kursk/). Última edición: abril 2024. Consultado el 16 de abril de 2024.
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Contenidos

Batalla de Kursk

Serie de choques armados que enfrentó a tropas soviéticas y alemanas en el sur de la Unión Soviética.

Tabla de contenidos:

Datos

Fecha  5 de julio al 23 de agosto de 1943.
Lugar Sur de la Unión Soviética.
Beligerantes Tropas soviéticas vs. Alemania nazi.
Resultado Victoria soviética.

¿Qué fue?

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La batalla de Kursk fue una serie de choques armados que enfrentó a tropas soviéticas y alemanas en el sur de la Unión Soviética. Esta tuvo lugar entre el 5 de julio y el 23 de agosto de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial.

Debido a que en ella participaron alrededor de 3 millones de soldados, unos 6.000 tanques y unos 5.500 aviones, los historiadores la consideran como una de las batallas más grandes de la historia.

Las tropas del ejército alemán realizaron su último esfuerzo ofensivo en el frente oriental, utilizando la mayor parte de sus fuerzas blindadas y sus armas más modernas.

La ofensiva alemana se detuvo antes de poder romper la totalidad de las defensas enemigas. Fue seguida por una contraofensiva soviética, que hizo retroceder a los alemanes y selló su derrota.

Antecedentes

En la primavera de 1943, la línea del frente oriental presentaba una saliente que tenía 250 kilómetros de largo y 160 kilómetros de ancho. En el centro de esa saliente se ubicaba la ciudad soviética de Kursk.

Para eliminar esta proyección de la línea del frente hacia el oeste, el líder de la Alemania nazi, Adolf Hitler, elaboró un plan de ataque que contemplaba un movimiento de dobles pinzas que desde el norte y desde el sur estrangularían el cuello de la saliente. De esta manera, gran cantidad de tropas soviéticas quedarían cercadas en una gran «bolsa».

Hitler pensaba que una victoria en Kursk reafirmaría la fortaleza alemana, puesta en duda tras la derrota en la batalla de Stalingrado. También esperaba capturar un gran número de prisioneros soviéticos para utilizarlos como mano de obra en la industria de armamentos.

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La ofensiva alemana, prevista inicialmente para mayo de 1943, fue retrasada para esperar la llegada de nuevos tanques, con orugas más anchas y mejor armamento y blindaje que modelos anteriores.

Por el lado soviético, el líder Iósif Stalin conocía las intenciones del Führer debido a la información proporcionada por el servicio de inteligencia británico, que había descifrado las claves que usaban los nazis.

La demora alemana en atacar le dio tiempo al Ejército Rojo para construir una serie de cinturones defensivos que incluían campos de minas, cercas de alambres de púas, zanjas antitanques y nidos de ametralladoras. Los soviéticos también tuvieron tiempo para concentrar sus propias unidades blindadas.

A principios de julio de 1943 Hitler logró reunir unos 800.000 hombres, 2.900 tanques, 7.000 cañones y 2.000 aviones. Por su parte, las fuerzas del Ejército Rojo rondaban los 2 millones de efectivos y contaban con 3.250 tanques, 20.000 piezas de artillería y 3.500 aviones.

Desarrollo

Un Panzer IV como los que los alemanes utilizaron en la batalla de Kursk, en 1943.

Un Panzer IV como los que los alemanes utilizaron en la batalla de Kursk, en 1943.

El ataque alemán, denominado Operación Ciudadela, se inició el 5 de julio, tanto desde el norte como desde el sur. Luego de un bombardeo de artillería preliminar, las fuerzas terrestres blindadas y de infantería avanzaron apoyadas por la aviación.

En un principio, los combates favorecieron a los alemanes, los cuales lograron sobrepasar el primer cinturón defensivo y avanzar hacia las líneas enemigas. Pero con el correr de los días los soviéticos se repusieron y el 11 de julio habían logrado frenar el ataque.

El 13 de julio Hitler convocó a los mariscales Von Kluge y Von Manstein, líderes de la ofensiva, a su cuartel general en Prusia Oriental. El Führer estaba decepcionado con la profundidad del avance, de tan solo 12 kilómetros al norte y 35 kilómetros al sur. También estaba preocupado por la invasión aliada de Sicilia, de la noche del 9 al 10 de julio, y por la contraofensiva soviética al norte de Kursk, lanzada el día anterior. Hitler ordenó a sus generales que pusieran fin a la ofensiva y que redistribuyeran sus fuerzas, para enviar unidades al frente mediterráneo.

Von Kluge estuvo de acuerdo, ya que era consciente de la virulencia del contraataque soviético. Von Manstein, en cambio, solicitó que el ataque continuara porque creía que la victoria estaba al alcance de la mano. Hitler, atento a lo que sucedía en el oeste, solo permitió seguir las operaciones ofensivas en el sur hasta que se pudieran destruir las reservas soviéticas.

Soldados soviéticos disparando con una ametralladora durante la batalla de Kursk.

Soldados soviéticos disparando con una ametralladora durante la batalla de Kursk.

Se inició entonces la Operación Roland, que mostró avances significativos los días 15 y 16 de julio, cuando los alemanes estuvieron a punto de tomar la ciudad de Prójorovka.

Sin embargo, el 17 de julio los soviéticos iniciaron una gran ofensiva que puso fin a los avances alemanes. Durante las siguientes semanas, Stalin lanzó diversas contraofensivas que hicieron retroceder a los ejércitos germanos y que culminaron con la toma de la ciudad de Járkov, el 23 de agosto. De esta manera finalizó la batalla de Kursk.

Consecuencias

Las principales consecuencias de la batalla de Kursk fueron las siguientes:

  • Los alemanes, a pesar de utilizar mejores blindajes en sus tanques, en comparación con las ofensivas de 1941 y 1942, fueron sorprendidos por las descomunales reservas del Ejército Rojo y sufrieron una gran derrota, de la cual nunca lograron reponerse.
  • Los soviéticos obtuvieron una victoria estratégica que cambió el patrón de las operaciones bélicas en el frente oriental. A partir de entonces, el Ejército Rojo tuvo la iniciativa y los alemanes se limitaron a defenderse y retroceder.
  • Los alemanes perdieron 200.000 hombres, 3.000 piezas de artillería, 1.300 tanques y 1.000 aviones.
  • Los soviéticos perdieron unos 600.000 hombres. También se les destruyeron 3 veces más vehículos blindados que a los alemanes. Sin embargo, el potencial industrial de la Unión Soviética y la gran cantidad de mano de obra disponible permitió reponer rápidamente el armamento.
  • Aunque el plan de ataque en la saliente de Kursk fue preparado por Hitler, este culpó de la derrota a su Estado Mayor. A partir de entonces su desconfianza hacia sus generales y la interferencia en los asuntos militares aumentó progresivamente.
  • Lo contrario sucedió con Stalin. La victoria de Kursk aumentó su confianza en el criterio de sus comandantes y en su capacidad para tomar decisiones en el campo de batalla. Luego de Kursk, Stalin dejó la planificación operativa en manos de comandantes como Zhúkov o Kónev, lo que dio al Ejército Rojo más libertad de acción durante el resto de la guerra.
Bibliografía:
  • Beevor, Anthony. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona, Pasado y Presente. 2012.
  • Jukes, Geoffrey (1979). Kursk. Encuentro de fuerzas acorazadas. Madrid, San Martín. 1979.
  • Lozano, Álvaro (2007). Kursk, la batalla decisiva. Barcelona, Malabar. 2007.

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Editorial Grudemi (2020). Batalla de Kursk. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/batalla-de-kursk/). Última edición: abril 2024. Consultado el 16 de abril de 2024.
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