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Paola Maurizio (2022). Palacio de Versalles. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/palacio-de-versalles/). Última edición: abril 2024. Consultado el 21 de julio de 2024.
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Palacio de Versalles

Palacio de estilo barroco francés que fue residencia del rey Luis XIV y su corte.

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¿Qué es?

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El Palacio de Versalles, construido a partir del siglo XVII, fue la residencia de la corte de los reyes Luis XIV y sus sucesores Luis XV y Luis XVI de Francia.

Este palacio es uno de los ejemplos más acabados de la utilización de la arquitectura y el urbanismo como escenarios y metáforas del poder real que caracterizó al período Barroco.

Vista de los jardines del Palacio de Versalles.

Vista de los jardines del Palacio de Versalles.

Junto a otras edificaciones francesas construidas o modernizadas en la época, como la Place des Vosges, la Place Vendôme y el palacio del Louvre, el palacio de Versalles colocó a París como referente arquitectónico del resto de Francia y de Europa.

Características

Algunas de las características más importantes del Palacio de Versalles son las siguientes:

Galería de los Espejos.

Galería de los Espejos.

  • Se construyó en varias etapas sobre un edificio que funcionaba como pabellón de caza del rey Luis XIII. Las obras duraron más de 30 años y llegaron a ocupar hasta 30 mil obreros al mismo tiempo durante algunos períodos.
  • Entre los numerosos artistas que participaron de su construcción, se destacan Louis Le Vau, Charles Le Brun, François Mansart, Charles Errard y Noël Coypel, y el paisajista André le Nôtre.
  • Constituye un complejo que incluye el palacio propiamente dicho, los jardines y otras construcciones menores como los pequeños palacios del Trianon y el Petit Trianon y la Aldea de la Reina (Hameau de la Reine) construida para María Antonieta.
  • El palacio tenía la función de escenificar el poder real absolutista y la grandeza de Francia. Fue diseñado como la imagen de una sociedad en cuya cima estaba solo el rey. Tiene 2300 habitaciones, 63.154 m², y una imponente fachada de 670 m de largo con columnas jónicas que se elevaban sobre una primera planta de estilo italiano.
  • En ese sentido, tanto el diseño arquitectónico como la decoración estaban al servicio de la representación. Por ejemplo, las dependencias del rey se ubicaban en el centro exacto del edificio y los recorridos diarios tenían un sentido de este a oeste, del mismo modo que el Sol que era símbolo del monarca. Este astro también era el motivo dominante en la decoración.
  • Se utilizaron los mejores materiales que podían conseguirse en la Europa de la época: mármoles de todo tipo, bronces, espejos, tapicerías, etcétera. Sin embargo, el rey privilegió la producción francesa como modo de demostrar la riqueza del Estado sobre el que reinaba.
  • Durante el reinado de Luis XIV, se destinaron unas habitaciones a exhibir la colección privada de arte y curiosidades del rey. En ese espacio estaba su cuadro preferido, La Mona Lisa, de Leonardo da Vinci.
  • Tanto la construcción del palacio como la de los jardines representó inmensos desafíos tecnológicos para resolver problemas como:
    • Sanear el terreno que era pantanoso, e insalubre.
    • Llevar grandes cantidades de agua para alimentar las necesidades del palacio y de las más de 1000 fuentes ornamentales de los jardines. El palacio se ubicaba a más de 140 metros por encima del río Sena y alejado de otras fuentes de agua, por lo que abastecerlo requirió la construcción de cientos de kilómetros de canalizaciones y acueductos y varios estanques.
    • Desarrollar nuevas máquinas para resolver el traslado y la manipulación de los bloques de mármol que se enviaron desde distintos puntos de Francia, Bélgica e Italia y recubrían columnas, paredes y pisos.
  • Entre las habitaciones del Palacio de Versalles se destaca la Galería de los Espejos construida entre 1678 y 1684 para unir el ala norte y sur del edificio. Era una gran galería ceremonial, abierta al jardín mediante 17 ventanales vidriados que estaban enfrentados a 17 espejos con la misma forma. Al norte se ubicaba el Salón de la Guerra y al sur el Salón de la Paz. Los visitantes debían recorrerlo para entrar en las audiencias con el monarca, y en el trayecto de 73 metros podían admirar la riqueza de la decoración y los frescos que narraban las glorias de los reyes franceses.
  • La construcción del palacio impulsó el crecimiento de la localidad de Versalles cuando los cortesanos construyeron residencias para alojar sus pertenencias y a sus criados. De ser una aldea de unos 1000 habitantes en el siglo XVII, pasó a tener unos 35.000 a finales del siglo XVIII.
  • En el palacio se firmó, en junio de 1919, el Tratado de Versalles que estableció las condiciones de finalización de la Primera Guerra Mundial.

Historia

En 1623, el rey Luis XIII hizo construir un pabellón de caza en la zona de Versalles. Esa pequeña construcción, rústica y sin comodidades, fue pronto reemplazada por un nuevo edificio palaciego, aunque de dimensiones modestas.

En los siguientes veinte años, el pabellón fue ampliado y modificado en numerosas ocasiones, pero a la muerte del rey, en 1643, quedó deshabitado.

En 1661, Luis XIV quería establecer una residencia fuera de París para desactivar el ambiente conspirativo y corrupto generado por las costumbres de la aristocracia. Buscaba alejar a la nobleza de la capital francesa, donde tenía mucho poder, y concentrarla cerca suyo para poder controlar sus actividades. En ese contexto, consideró que Versalles era la ubicación ideal.

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A partir de 1668, comenzó los trabajos de ampliación y mejora del viejo palacio construido por su padre. La propuesta de los arquitectos consistió en envolver la antigua construcción de ladrillos con una construcción nueva de piedra blanca. Este diseño incluyó también una gran terraza de estilo italiano, orientada hacia los jardines que más tarde fue cubierta para dar lugar a la Galería de los Espejos.

En 1682, finalmente, el rey se instaló en Versalles junto a la corte. Al complejizarse las funciones del palacio, el edificio sufrió numerosas modificaciones durante el reinado de Luis XIV y el de sus sucesores, Luis XV y Luis XVI: se agregaron departamentos para los descendientes, salones de entretenimientos y se redecoraron numerosas habitaciones.

Cuando se produjo la Revolución Francesa, en 1789, la corte se trasladó a París y el edificio fue abandonado y saqueado.

En 1837, se transformó en un museo y en 1979, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. En la actualidad, recibe más de 5 millones de visitantes por año.

Bibliografía:
  • Checa Cremades, F y Morán Turina, J. M. El barroco. Madrid, Istmo. 2001.
  • Hauser, Arnold. Historia social de la Literatura y el Arte. Buenos Aires, Debate, 2. ° ed. Argentina. 2006.
  • Prina, Francesca y Demartini, Elena. Gran Atlas de la Arquitectura. Del año 1000 al siglo XX, Barcelona, Electa / Random House Mondadori, 2006.
  • Toman, Rolf (ed.). El Barroco. Arquitectura, escultura, pintura. Colonia, Ullmann & Könemann, 2004.

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Acerca del autor:

Licenciada en Gestión e Historia de las Artes, Editora. Autora y editora de contenidos educativos y de divulgación.

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Paola Maurizio (2022). Palacio de Versalles. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/palacio-de-versalles/). Última edición: abril 2024. Consultado el 21 de julio de 2024.
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