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Marcelo Néstor Musa (2022). Guerra de los Balcanes. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/guerra-de-los-balcanes/). Última edición: mayo 2022. Consultado el 19 de junio de 2024.
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Guerra de los Balcanes

Serie de conflictos bélicos ocurridos en el sureste de Europa entre 1912 y 1913.

Tabla de contenidos:

¿Qué fueron las Guerras de los Balcanes?

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Las guerras de los Balcanes fueron dos conflictos bélicos ocurridos en el sureste de Europa entre 1912 y 1913. No deben confundirse con las guerras yugoslavas, que provocaron la desintegración de Yugoslavia entre 1991 y 2001.

La primera guerra enfrentó al Imperio otomano contra la Liga de los Balcanes, formada por Grecia, Serbia, Bulgaria y Montenegro. Las naciones balcánicas lograron expulsar a los otomanos de casi todo el territorio europeo, pero se enfrentaron entre sí por el reparto de las tierras que les habían arrebatado. Esto originó la segunda guerra, en la que los búlgaros fueron derrotados por griegos, serbios y rumanos.

El Tratado de Bucarest puso fin a estas guerras, pero dejó la región en un equilibrio inestable, debido al deseo de los búlgaros de vengar su derrota en cuanto fuera posible. Los nacionalistas serbios y griegos tampoco quedaron satisfechos, ya que deseaban ampliar sus Estados incorporando más territorios. Esta inestabilidad fue una de las causas del inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914.

Contexto histórico

Desde fines del siglo XV los otomanos dominaban la totalidad de la península de los Balcanes. Su dominación se mantuvo inalterable hasta principios del siglo XIX, cuando la extensión de la idea del Estado-nación alentó a los pueblos balcánicos a luchar por su independencia. Los primeros en emanciparse de los turcos fueron los griegos, en 1830.

Las grandes potencias, en especial el Imperio ruso y el Imperio austrohúngaro, trataron de influir en la evolución de la situación política peninsular en su propio beneficio. El principal instrumento de esta intervención fue el Tratado de Berlín de 1878, que reconoció la independencia de los principados de Serbia, Rumania y Montenegro.

La situación se mantuvo relativamente estable hasta 1908, cuando una asociación nacionalista, la de los Jóvenes Turcos, lideró una rebelión contra el sultán otomano Abdul Hamid II. Tratando de sacar provecho de esta crisis política, los búlgaros proclamaron su independencia el 5 de octubre, mientras que los austrohúngaros incorporaron Bosnia Herzegovina al día siguiente. Esta anexión fue rechazada por Serbia, que deseaba adueñarse de esos territorios, y por Rusia, que se oponía a la intromisión de Austria Hungría en los Balcanes.

Para recuperar la iniciativa, la diplomacia rusa indujo a los países balcánicos a asociarse bajo su protección. También llegó a un acuerdo con Italia para asegurar la cooperación mutua en la región.

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En 1911, la derrota de los otomanos en la guerra ítalo-turca alentó a los Estados balcánicos a unirse para expulsar a los turcos de Europa. Los primeros en llegar a un entendimiento fueron Serbia y Bulgaria, que en marzo de 1912 firmaron un acuerdo de defensa mutua que estableció el reparto de la región de Macedonia entre los dos países.

A continuación, serbios y búlgaros alentaron al gobierno de Montenegro a provocar un incidente que diera comienzo a las hostilidades. En octubre los montenegrinos lanzaron un ataque contra los otomanos, que fue apoyado por Grecia, Serbia y Bulgaria.

Primera Guerra de los Balcanes

Tropas búlgaras atacando posiciones otomanas durante la Primera Guerra de los Balcanes, en 1912.

Tropas búlgaras atacando posiciones otomanas durante la Primera Guerra de los Balcanes, en 1912.

El ataque contra el Imperio otomano se justificó en la necesidad de liberar a las poblaciones cristianas de la brutalidad turca.

A comienzos de 1913, las fuerzas de la Liga de los Balcanes habían logrado expulsar a los otomanos de casi todo el territorio europeo y sitiaban su capital, Estambul.

Las grandes potencias, alarmadas por una inminente desintegración del Imperio otomano, intervinieron para imponer una tregua y asignar los territorios que corresponderían a los vencedores. Se firmó entonces el Tratado de Londres que concedió la isla de Creta a Grecia y una salida al mar Egeo a Bulgaria. También creó el principado de Albania, para evitar que Serbia contase con costas sobre el mar Adriático.

Segunda Guerra de los Balcanes

Decepcionados por el Tratado de Londres, los serbios exigieron a los búlgaros quedarse con más territorios macedonios que lo que habían acordado previamente. Esta exigencia fue apoyada por los griegos, que temían que Bulgaria se transformara en una vecina poderosa.

En junio de 1913, los búlgaros, confiando en su superioridad militar, decidieron atacar a Grecia y Serbia. Pero Rumania y el Imperio otomano entraron en la guerra en contra de Bulgaria, que al verse rodeada reconoció su derrota y firmó un armisticio.

Se firmó entonces el Tratado de Bucarest, que obligó a Bulgaria a entregar territorios a todos los coligados en su contra:

  • Serbia obtuvo casi todo el norte de Macedonia.
  • El Imperio otomano recuperó Tracia oriental.
  • Grecia ocupó Epiro y territorios ubicados al norte y el este de Salónica.
  • Rumania anexó Dobruja Meridional.

Causas y consecuencias

Causas

Las principales causas de las guerras de los Balcanes fueron las siguientes:

  • La creciente debilidad del Imperio turco otomano, afectado por luchas políticas entre los partidarios del gobierno autoritario del sultán y los que deseaban limitar sus poderes.
  • Las ambiciones de los países que integraban la Liga Balcánica, que deseaban ampliar sus territorios.
  • Las intervenciones de las grandes potencias europeas, que deseaban favorecer la consolidación de los Estados balcánicos pero sin que eso implicara un colapso total del Imperio otomano.

Consecuencias

Entre las consecuencias más importantes de las guerras de los Balcanes se destacan las siguientes:

  • La muerte de 250.000 soldados turcos, 66.000 búlgaros, 36.000 serbios y 5.000 griegos.
  • La desintegración de la parte europea del Imperio turco otomano, que solo conservó Tracia oriental.
  • El desplazamiento de 400.000 turcos hacia la península de Anatolia.
  • El nacimiento de Albania como Estado independiente.
  • La ampliación de los territorios de Grecia, Serbia, Montenegro y Rumania, que también aumentaron su cantidad de población.
  • La disminución del rendimiento de las cosechas como consecuencia del reclutamiento de parte de la mano de obra agraria. Esto provocó suba de los precios de los granos, hambrunas y epidemias.
  • Los intentos de los gobiernos de los Estados beligerantes de homogeneizar a su población, eliminando a las minorías étnicas mediante la asimilación, la expulsión o matanzas de diverso tipo.
Bibliografía:
  • Lario, Ángeles (coord.). Historia contemporánea universal. Del surgimiento del Estado contemporáneo a la Primera Guerra Mundial. Madrid, Alianza Editorial. 2014.
  • Miralles, Ricardo. Equilibrio, hegemonía y reparto: las relaciones internacionales entre 1870 y 1945. Madrid, Síntesis, 1996.
  • Romero, Eladio y Romero, Iván. Breve historia del Imperio otomano. Madrid, Nowtilus. 2017.

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Acerca del autor:

Profesor en Enseñanza Media y Superior en Historia (Universidad de Buenos Aires). Autor, editor y coordinador de contenidos editoriales.

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Marcelo Néstor Musa (2022). Guerra de los Balcanes. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/guerra-de-los-balcanes/). Última edición: mayo 2022. Consultado el 19 de junio de 2024.
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