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Marcelo Néstor Musa (2022). Imperio alemán. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/imperio-aleman/). Última edición: abril 2024. Consultado el 21 de julio de 2024.
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Imperio alemán

Estado que existió en Alemania desde el 18 de enero de 1871 hasta el 9 de noviembre de 1918.

Tabla de contenidos:

Datos

Fecha: 1871-1918
Capital: Berlín
Forma de gobierno: Monarquía parlamentaria federal
Idioma: Alemán
Religión: Cristianismo protestante.
Moneda: Marco-oro

¿Qué fue?

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El Imperio alemán fue el Estado que existió en Alemania desde la proclamación de Guillermo I de Hohenzollern como emperador, el 18 de enero de 1871, hasta la abdicación de Guillermo II, el 9 de noviembre de 1918.

El Imperio alemán se constituyó tras la victoria del reino de Prusia y sus aliados en la guerra franco-prusiana, tras la cual se unificó Alemania.

Fue uno de los Estados más poderosos de Europa entre fines del siglo XIX y principios del XX, cuando llegó a ser una de las principales potencias industriales y militares del mundo.

Tras su disolución, luego de la derrota germana en la Primera Guerra Mundial, fue sustituido por la República de Weimar.

El Imperio alemán en 1914.

El Imperio alemán en 1914.

Origen y surgimiento

En 1806, el Sacro Imperio Romano Germánico fue disuelto por Napoleón Bonaparte y reemplazado por la Confederación del Rin, que era un Estado títere del Imperio napoleónico.

Luego de la derrota de Francia, en 1815, el Congreso de Viena creó la Confederación Germánica, integrada por 26 Estados, de los cuales los más importantes eran Austria, en el sur, y Prusia, en el norte.

En un principio, el peso político de la Confederación radicó en Austria; pero, poco a poco, el reino de Prusia fue ganando poder e influencia. Durante la década de 1860 el principal dirigente prusiano fue el canciller Otto von Bismarck, que se propuso lograr la unificación alemana excluyendo a Austria, que era habitada por varios pueblos no germánicos.

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El primer paso de Bismarck fue resolver el conflicto de poderes entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, a favor del rey. Posteriormente, fortaleció la posición internacional de Prusia, tras vencer a Dinamarca en la guerra de los Ducados (1864) y a Austria en la guerra austro-prusiana (1866). Luego de esas victorias, Bismarck impulsó la creación de la Confederación Alemana del Norte, que integró a varios Estados alemanes bajo el liderazgo de Prusia.

Proclamación del Imperio alemán, el 18 de enero de 1871 en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, en París. Pintura realizada por el artista alemán Anton von Werner, en 1885.

Proclamación del Imperio alemán, el 18 de enero de 1871 en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, en París. Pintura realizada por el artista alemán Anton von Werner, en 1885.

La formación de ese Estado alarmó a Napoleón III, que prefería una Alemania dividida y débil. Como el emperador francés operó contra la unificación alemana, Bismarck no vio otra solución que la guerra, pero de modo que pareciera que el agresor era el Segundo Imperio francés. La alteración por parte del canciller del contenido de un telegrama del rey de Prusia resultó ofensiva para los franceses, que declararon la guerra.

La victoria de Prusia y sus aliados en la guerra franco-prusiana (1870-1871) llevó a los reyes de Baviera y Sajonia, y a los príncipes y duques de Baden, Brunswick, Hannover, Mecklemburgo, Oldemburgo y Wurtemberg, a jurar lealtad al rey de Prusia, que fue proclamado como emperador alemán.

Características

Las principales características del Imperio alemán fueron las siguientes:

  • Estaba integrado por 25 Estados y regido por la Constitución de 1871. El Estado más importante era Prusia, que poseía las dos terceras partes de la superficie imperial y las tres quintas partes de su población.
  • Sus símbolos oficiales eran el escudo y la bandera nacional, de color negro, blanco y rojo, que combinaba los colores de Prusia (negro y blanco), con los de las ciudades hanseáticas (blanco y rojo).
  • Poseía dependencias coloniales y territorios de ultramar en África (Tanganica, Camerún, Ruanda, Burundi, etc.) y Oceanía (Samoa, Papúa-Nueva Guinea, islas Salomón, etc.), además de algunas concesiones arrancadas por la fuerza al Imperio chino.
  • El idioma oficial era el alemán, que era hablado por el 92,5% de la población. Las principales minorías étnicas eran los polacos, los daneses y los franceses de Alsacia y Lorena, provincias incorporadas al Imperio en 1871.
  • Su forma de gobierno era la monarquía constitucional, en la que el emperador era el jefe del Estado y el titular del Poder Ejecutivo, mientras que un Parlamento bicameral se encargaba de la sanción de las leyes.
  • La corona imperial era hereditaria de la dinastía de los Hohenzollern, la casa reinante de Prusia.
  • El canciller, nombrado por el emperador, era el jefe de gobierno, ya que comandaba las fuerzas armadas y era el responsable de la marcha de prácticamente todos los asuntos del Estado. Estaba al frente del aparato burocrático, formado por varios ministerios y oficinas imperiales.
  • El Parlamento estaba formado por el Consejo Federal, integrado por representantes de todos los Estados alemanes, y el Reichtag o Dieta, cuyos miembros eran elegidos por los varones nativos mayores de 25 años.
  • Con ciertas restricciones, había libertad de reunión, de expresión, de prensa y de asociación. El Partido del Centro, que aglutinaba a los católicos (primera minoría religiosa), y el Partido Social Demócrata, que tenía gran influencia entre los sectores obreros, eran los principales partidos políticos.
  • No tenía fuerzas armadas unificadas. Los ejércitos de los Estados más pequeños fueron puestos bajo el control prusiano, pero los Estados más grandes, como los reinos de Sajonia y Baviera, conservaron sus propias fuerzas militares, que coordinaron su accionar con las de Prusia. Los oficiales superiores de esos ejércitos solían tener orígenes aristocráticos.
  • Contaba con un avanzado sistema de seguridad social, que incluía seguro de accidentes, invalidez y vejez. El objetivo de estos beneficios era alejar el peligro de una revolución como la que había experimentado Francia durante la Comuna de París.
  • No tenía un banco central ni contaba en un principio con armonización monetaria. A partir de 1876, la única moneda de curso legal fue el marco-oro.

Fin del Imperio

Durante la Primera Guerra Mundial, el Imperio alemán integró el bando de las Potencias Centrales, que también incluía al Imperio austrohúngaro y al Imperio otomano.

Cuatro años de guerras desangraron y debilitaron a Alemania, que perdió todas sus colonias y que no logró avances significativos en el frente occidental. En noviembre de 1918, con la guerra completamente estancada y las tropas diezmadas y desmoralizadas, una revolución socialista se extendió por Kiel, Berlín y otras ciudades alemanas.

En ese contexto, el emperador Guillermo II abdicó, dejando una situación desastrosa al gobierno que lo sucedió, liderado por los socialdemócratas. Éstos solicitaron un armisticio que puso fin a la guerra.

El Tratado de Versalles condenó a los alemanes a pagar cuantiosas reparaciones de guerra, que condicionaron la estabilidad política y económica de la República de Weimar, sucesora del Imperio a fines de 1918.

Bibliografía:
  • Guillen, Pierre. El Imperio alemán, 1871-1918. Barcelona, Vicens Vives. 1973.
  • Hobsbawm, Eric. Naciones y nacionalismos desde 1780. Buenos Aires, Crítica. 1998.
  • Stone, Norman. «La Europa transformada, 1878-1919». En Historia de Europa. México, Siglo XXI Editores. 1999.

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Acerca del autor:

Profesor en Enseñanza Media y Superior en Historia (Universidad de Buenos Aires). Autor, editor y coordinador de contenidos editoriales.

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Marcelo Néstor Musa (2022). Imperio alemán. Recuperado de Enciclopedia Iberoamericana (https://enciclopediaiberoamericana.com/imperio-aleman/). Última edición: abril 2024. Consultado el 21 de julio de 2024.
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